sábado, 10 de diciembre de 2011

Un balde de agua bien fría.

Un baldazo de agua fría. Esa sensación apabullante. Después, no podes creer que esa persona que te saludaba con una sonrisa, que no conocías, pero probablemente tuviera similares anhelos, penas y alegrías que vos, haya sido asesinada. Después, una honda tristeza, ¿y por qué dejar que pasara, otra vez, esta sensación de impotencia sin hacer nada más que decir "pobre"? Y es porque me niego a aceptar que, de un día para otro, una persona con todo el futuro por delante, sea apuñalada, desaparezca así como así, y eso parezca normal. ¿No es demasiado injusto? Uno todavía no entiende bien para qué está en este mundo y tiene que irse sin entenderlo tampoco, viendo como la vida se le escurre en un par de borbotones de sangre; y lo que antes era, sentía, latía, ya no existe.
Lo nefasto del hecho radica en que, además de ser una muerte absurda, hay alguien que en algún momento fue un niño, y después asesino. ¿Qué pasó en el medio? También me lo pregunto.
En una de esas, nuestra sociedad no es precisamente una impulsora de buenos sentimientos en las personas. Pues un modelo social que privilegia el tener al ser, que excluye, soslaya, forma a sus integrantes con medios mentirosos y televisión basura, que es indiferente al dolor de sus hermanos, que destruye almas y se lleva alegría a otro lado, no esta excluído de responsabilidades sino que, por el contrario, las tiene en gran medida.
¿De qué nos sirve, quiero saber, ese celular modernoso que poco le falta para empezar a lavar los platos? ¿Cuánto valor posee el auto que más que auto es una nave? ¿Cuán importante es el plasma con HD que, con lujo de detalles, nos muestra lo lindo de la vida a través de la pantalla? ¿Qué tan sublime es la red de redes, Internet, que nos une sentados en casa frente a un monitor?
Quiero preguntar: este famoso "progreso" de la humanidad, ¿vale una vida? ¿Vale todo lo que se está llevando por delante? Este progreso para algunos pocos, es excluyente ladrón y criminal para muchos. Este progreso parece ser, ante todo, un engaño. Y nosotros estamos dentro de este sistema, ¿no vamos a mover un dedo siquiera?
¿Qué esta pasándonos? Bien con la era tecnológica, pero no somos máquinas, mucho menos robots ni clones de nadie. Como seres humanos no podemos permanecer indolentes ente este tipo de hechos, no podemos negar estas aberraciones. No podemos cerrar los ojos ante asesinatos, trata, tráfico de órganos... ¿vamos a encerrarnos a ver por televisión esta agonía lenta de nuestro pueblo, nuestros sueños y valores?
Mi indignación no es para nada original. Miles, millones, se enfurecieron, se enfurecen por las atrocidades a las que lleva este sistema "come humanos" ¿Palabras de bronca y rebeldía? infinidades, ¿vidas de lucha y sacrificio para hacer algo mejor? incontables. Es difícil ser consciente del poco alcance de tu protesta. Pero creo que es mejor sumarse a las voces de repudio, que quedarse callado. Y no es suficiente escribir, no es suficiente hacer bien "tus cosas cotidianas", ni votar dos veces cada cuatro años... hay que salir, hacer oir nuestra voz. Desde el lado que vos quieras, el lugar que más te guste, lo que más ames hacer. Aunque parezca poco, por algo se empieza. Esta en tus manos, empezá por vos.

2 comentarios:

  1. Increíble y por demás inspirador. Sabés lo que pienso de estos temas... Te admiro, gracias por dejarme pensando.

    ResponderEliminar
  2. Te vuelvo a comentar esto porque es sencillamente increíble. Me encanta. Seguí escribiendo, amiguito!

    ResponderEliminar