viernes, 29 de julio de 2011

Razón de vivir

 
"No soy nadie especial. Sólo soy un hombre corriente con pensamientos corrientes. He llevado una vida corriente. No me han hecho ningún monumento y mi nombre pronto quedará en el olvido. Pero según como se mire he tenido mucho éxito como muchas otras personas en la vida. He amado a otra persona con todo mi corazón y eso para mi ha sido suficiente."

jueves, 28 de julio de 2011

Amor

Ayer, una sabia amiga me dijo: "el amor es más fuerte". Frase recurrente que no ignoro haberla escuchado con antelación; aún así, nunca sonó tan cierta.
Para entender entonces porqué es que no existe nada más fuerte que el amor, deberíamos preguntarnos con qué magnitud actúa.
¿Qué es el amor? Yo digo que es la fuerza que mueve al mundo. Sin él, no existirían las familias, las parejas, las amistades, los hijos, los humanos, las sonrisas, las caricias, los deseos, las pasiones... No habría vida. Porque eso es lo que es: vida.
Sin amor, ¿Qué nos queda?
Sin amor, ¿Qué vale la pena?
Sin amor, ¿Por qué luchamos?
Sin amor, ¿Qué gracia tiene existir?
Bendigo a aquellas personas que viven sin amor. Ojalá Dios alguna vez les de algo por lo que luchar. Ojalá puedan alguna vez, a lo largo de este camino que recorren que se llama vida, darle sentido a lo que hacen; que sin amor, no vale la pena vivirlo.

domingo, 17 de julio de 2011

Competencia

Y si... son las desventajas que se presentan cuando uno da mucha bola. Debería empezar a pensar menos en todos y un poco más en mí, en mis intereses. Después de todo, cuando la gente tenga la oportunidad te va a pisotear, va a esperar hundirte y vanagloriarse de eso.
Competencia. Por el motivo al que esta apunta, nunca es sana. Por lo menos no lo es si hay relación de por medio. Parece que ahora es usual priorizar el ego propio a una amistad. Decepción es lo que provoca una situación de tal índole, pero... ¿Qué podemos hacer cuando nos vemos ante esto? Yo personalmente no soy del tipo que apuesta más fuerte, porque siempre voy a buscar la manera de mantener con vida lo que, a mi parecer, más importancia trae consigo. La amistad.
Bajo ningun punto de vista, soslayarla por algo tan vacío como unos minutos debajo del chorro de luz, es beneficioso para una persona. Al fin y al cabo, esta termina siendo casi tan vacía como ese instante de aparente plenitud.

sábado, 16 de julio de 2011

Hartazgo

          Yo harto
           Tú hartas
         Vos hartás
      Usted harta
            El harta
          Ella harta
 Nosotros hartamos
 Vosotros hartais
   Ustedes hartan
        Ellos hartan

martes, 12 de julio de 2011

Place des fetes

Un hombre de tez negra se encontraba en lo que parecía ser un estacionamiento subterráneo. Vestía un abrigo marrón y estaba compenetrado en su canción mientras barría el piso. Se distrajo al ver que una mujer dirigía su coche en sentido contrario y decide hacerle señas para que conduzca de manera correcta. Una vez que esta hubo estacionado su vehículo en el lugar indicado, él se aproximó canturreando. Se detuvo a contemplarla un instante pero sin dudarlo abrió la puerta en gesto de caballerosidad. Ella salió del interior del coche y con un apenas audible “Gracias”, se dirigió hacia la salida. Reaccionando de repente y como por instinto, la llamó, pero al no recibir respuesta se lanzó tras ella. Dejando el estacionamiento tras de sí, se abalanzó hacia las escaleras que lo conducían a la calle. Centrándose sus intenciones en una cita amistosa con café de por medio, se encontraba ahora solo en medio de la calle.
Los grandes edificios se alzaban a su alrededor, cosa que lo hacía sentirse aún más insignificante. Los ruidos ahí afuera, en esa jungla poco amigable, le resultaban un tanto molestos. Y aún así, pretendía encontrarla. Con la duda plasmada a sus anchas en su cara, se dirigió hacia un grupo de gente próximo a él. Preguntándoles muy amablemente por la mujer a la que había visto, no recibió respuesta alguna y decidió, muy a su pesar, volver bajo tierra.
Una vez que su jornada de trabajo hubo concluido y luego de asegurarse el haber cerrado correctamente la puerta de salida por la que esa misma tarde había cometido el grave error de dejarse  llevar por algo más que banal, partió rumbo a su casa. En el trayecto vio varias parejas caminando de la mano y eso le hizo recordar, como de costumbre, que se hallaba solo. Más solo que su sombra y más vacío que su rutina. Una vez que pudo haber encontrado a alguien con quien compartir su tiempo libre que no fuera su escoba, la dejo ir. Pensó, “¿Cómo puedo ser tan estúpido?”. Pero no era esa respuesta la que buscaba. Sino algo más simple y aún así tan engorroso para alguien como él.
Esa noche, recostado en su cama mirando al techo, intentó recordar aquel rostro que le había hecho recobrar por unos instantes sus más perdidas pasiones. La vio nadando entre sus recuerdos, una vorágine de pensamientos congruentes que derivaban en la soledad y el abandono. Se encontró divagando y perdiendo el tiempo, así que decidió descansar. Alcanzó con su brazo a tientas a apagar la luz de la lámpara, miró la luna una última vez a través de su ventana y cerró los ojos.
Nuevo día, pero igual a los demás. En fin, ¿qué tenía de nuevo? No podía su vida ser más monótona porque no duraría lo suficiente. Tomó su chaqueta de tweed negra y salió a la calle. Sus pies se movían como por inercia. Se dirigía hacia su trabajo, aquel donde nadie podía molestarlo. Dobló la esquina y se dirigió a las escaleras. De repente, en el otro extremo de la calle, le pareció ver a aquella muchacha tan bonita del estacionamiento. Sin pensarlo dos veces, corrió hasta donde ella se encontraba. En el trayecto se topó con dos hombres que iban vestidos de negro. No pudo entender cual era la situación hasta hallarse tendido boca abajo en el piso. Uno de los hombres, el de más altura, blandía un cuchillo y gritaba cosas que él no podía comprender. –No entiendo qué me estás diciendo.- se limitó a contestar. Sin más preámbulo, el hombre de menor estatura empezó a hurgar en sus bolsillos en busca de algo.
Al no encontrar nada lo dejó caer al suelo. Sin lugar a donde ir, ni alguien a quien acudir, dejó que el cuchillo completara su trayecto.
Escuchaba los pasos acelerados de ambos hombres y sin poder moverse del dolor, se quedó quieto. El dolor que causaba la herida no era nada en comparación con el que sentía por dentro. Morir solo en medio de la ciudad que nada le había dado, habiendo estado a punto de reencontrarse con quien creía podía ser su redención, no estaba entre sus planes.
Con las pocas fuerzas que le quedaban, caminó hasta la entrada del estacionamiento y allí eligió recostarse a esperar la muerte. Aquel lugar era el que elegía para terminar sus días, aquel en donde había tenido la oportunidad de cambiar su vida y la dejo ir.
Cerró sus ojos un instante. O al menos eso le pareció, pues los cerró para siempre.
Ahora se encontraba acompañado de aquella bella mujer, que arrodillada a su lado, lo asistía. “Un bicho me picó”, ¿Qué más podía decirle? Un bicho de aquellos que pican a un ser humano. Un bicho de aquellos por los que todos alguna vez quieren ser picados. Un bicho por el que se puede dar mucho, o no se puede dar nada, como le había sucedido a él.
¿Su nombre? Su nombre era Sophie, tal cual podía imaginarlo.
Y allí se encontraba entonces, invitándola ahora a tomar un café.
Ella jamás contestó y él supo que debía cerrar los ojos una vez más…

viernes, 8 de julio de 2011

2º premisa

Amor.

Es puro, es fuerte. Ataca rápido y sin vueltas. No hay salida con facilidad ni entrada prevista.

Amor.

1º premisa

Dolor.
Es puro, es fuerte. Ataca rápido y sin vueltas. No hay salida con facilidad ni entrada prevista.
Dolor.

viernes, 1 de julio de 2011

Circo

Los humanos son animales de costumbres. Malacostumbralos y van a ser malos animales. Dales todo y van a querer todo, y hasta me atrevería a decir que un poco más. No les des nada y no van a darte nada. Son asi, ¿qué le vamos a hacer?


Forman parte de este gran circo que es la vida. Son como los leones enjaulados, que tiran el sarpazo en cuanto te das vuelta. Son como los payasos, sonríen porque es gratis hacerlo y la forma más descarada de hacerte saber que no podés avanzar más allá de la primer butaca. Son como los equilibristas, viven al límite, caminando por la cuerda floja midiendo cuánto es que duran sosteniendo su propio peso.
Son también un poco como los contorsionistas, desestructuran un poco todo, lo modifican y a vos te alcanza con sonreir por más que sepas que lo que hace no es magia. Los enanos no dejan de parecer similares, aprovechan sus condiciones para explotarlas frente a tu cara y hacerte saber que eso es lo que son y por eso están ahí.
No se quedan atrás los trapecistas, para los que volar a esas alturas es parte de su esencia, como si por eso dejara de ser peligroso. O los escupe-fuego, que juegan con él como si fuera maleable a ese nivel y no les importa lastimarse; tan al límite como los equilibristas, bichitos de la misma especie diría.
De eso y muchas otras cosas más que pasan en el circo, uno tiene que reirse. Después de todo, para eso pagamos.